Los adolescentes y el botellón

Los adolescentes y el botellón

Los adolescentes y el botellón

El binomio alcohol adolescencia es una preocupación que aparece cíclicamente en el interés social de distintas formas

El botellón se inició en el año 1984 en el bulevar del paseo de la Castellana en Madrid, con multitudes de jóvenes universitarios y aunque arruinó a muchos negocios de copas de la zona, ha favorecido durante décadas la vida nocturna y social de varias generaciones.

Desde entonces y de forma periódica se pone de moda el binomio adolescencia y alcohol porque aunque al principio las botellonas, se iniciaron con universitarios, cada vez, la edad de los participantes va descendiendo y se comienza a participar de ellas con edades cada vez más precoces.

Con frecuencia, cuando el tema se pone de moda, siempre va asociado a problemas de orden público, y de conflictividad social. Siempre que los jóvenes y adolescentes se unen para beber en la calle, los vecinos se quejan, por el ruido hasta altas horas de la madrugada, la suciedad y las peleas que suelen producirse en los espacios donde se consume demasiado alcohol.

Así mismo, la pérdida de control inducida por la intoxicación etílica y el contexto masivo llevaban asociados con frecuencia actos de vandalismo, rotura de mobiliario urbano y frecuentes restos de micciones en espacios públicos.

Los jóvenes se defienden diciendo que no hacen daño a nadie por estar con sus amigos, sin tener que gastarse el dineral que le pueden cobrar en un bar de copas, o en una discoteca por un traguito.

Los periodistas aprovechan y tienen de que hablar durante una temporada. Se van haciendo propuestas como las de hacer botellódromos e historias semejantes, se está a favor y en contra y con frecuencia también suele utilizarse como arma política.

Debido a los problemas sociales que hemos expuesto, y también por problemas de salud pública, el Ministerio del Interior. (De quien dependía el Plan Nacional de Drogas) propuso en febrero de 2002 la conocida ley antibotellón, que prohibía el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública y regulaba los horarios de venta y de promoción de alcohol.

Sin embargo ante las resistencias y críticas planteadas, esta ley no llegó a aprobarse y los botellones no solo continuaron, si no que aumentaron el tamaño como ocurrió en el macro botellón de Sevilla el 17 de marzo de 2006 con 50.000 jóvenes para celebrar la fiesta de la primavera y que se extendió a más de 20 ciudades que competían por conseguir el mayor número de asistentes y la mayor duración.

La ley de seguridad ciudadana, tan criticada por la oposición, que ha entrado en vigor en octubre del año pasado  (7-10-2015) en el articulo 37 , apartado 17, califica como infracción leve sometida a una sanción económica comprendida entre los 100 y 600 euros. “El consumo de bebidas alcohólicas en lugares, vías , establecimientos o trasportes públicos, cuando perturbe gravemente la tranquilidad ciudadana “

No es posible reducir el problema de alcohol en la adolescencia, aunque así se haga con frecuencia a una visión médica o de orden público.

Las movidas del fin de semana se han ido considerando alternativamente como problemas de orden público, problema educativo, de conflictividad social y siniestralidad o como problema de salud pública. En nuestro país la reciente muerte de Marta ha vuelto a poner el tema sobre el candelero.

En la actualidad aún hoy y a pesar de todo, continua tratándose como un problema de orden público como podemos apreciar en un artículo reciente del periódico el país “ Los jueces anulan cientos de multa s de botellón por falta de pruebas “ http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/11/25/madrid/1480099462_873879.html

Pienso que más que una visión tremendista, en este asunto, es necesaria una visión integral que abarque no sólo la visión médica, o de orden público, sino una visión más completa que incluya el ocio juvenil en todas sus facetas, para poder dar respuesta real a éste fenómeno, sin quedarnos en la superficie.

Referencias Bibliográficas.-

Ajangiz, R., Apodaka, P., Ruiz de Gauna, P. y Sampedro, R. (1990). Empleo del

tiempo libre en relación al consumo de tóxicos y otras variables psicosociales. En:

  1. Quintanilla (Ed.), Calidad de vida, educación, deporte y medio ambiente.

Barcelona: PPU.

Cárdenas, C. (1986). El consumo de bebidas alcohólicas en la adolescencia.

Condiciones contribuyentes. Drogalcohol, 11, 58-65.

Cárdenas, C. (1991). Los medios de comunicación de masas y el consumo de alcohol

en edades tempranas. En: Alcohol y juventud. Madrid: Ministerio de Sanidad

y Consumo

Cruz Roja Española (1985). Estudio epidemiológico sobre el consumo de alcohol en

adolescentes en La Rioja y Cádiz. Madrid: Intercampo

Acerca del autor

Dr. Reina administrator

2 Comentarios hasta ahora

DIEGO CALVO MERINOPublicado 11:05 pm - Nov 30, 2016

Excelente comentario sobre una amenaza real
http://www.quiero-puedo.com
Muchas gracias¡¡

Mariángeles MaestrePublicado 7:20 am - Dic 1, 2016

Interesante… habrá que seguir confiando.
Gracias

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